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La verdadera memoria histórica sobre el periodo de La II república y la guerra 1936-1939. La verdad no está sujeta a votaciones sino que "es la que es".
jueves 21 de mayo de 2009
“UNA SEÑORA GUAPÍSIMA” ANUNCIÓ EN 1933 LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Para intentar conocer la verdad de lo que pasó antes y durante la Guerra Civil española uno tiene la obligación de conocer todo lo referente al tema, es decir, leer todos los documentos, libros y periódicos editados entre los años 1933 a 1939.
Desde el año 1976 tenía ficha exacta de un libro editado en 1934 y del que no existían ejemplares en la Biblioteca Nacional. El libro trataba de unas apariciones acaecidas entre los años 1931 y 1933.
El verano pasado oí de nuevo hablar del libro, fui a la Biblioteca Nacional y allí estaba, había sido reeditado en Sueca, Valencia, en el año 2003.
Después de 52 años, en 1985 se edita un libro con las pruebas de cómo Francisco Largo Caballero preparó y lanzó la Guerra Civil en 1934; ahora, 72 años después, en el verano del 2006 leyendo un libro de 1934 y reeditado en el 2003, me entero que “una Señora guapísima” en el año 1933 había anunciado a unos niños que precisamente ese era “el año del comienzo de los castigos”.
Reconozco que voy con bastantes años de retraso en el conocimiento del tema de la Guerra Civil española, y ciertamente no me consuela que otros no se hayan enterado todavía , y lo que es más grave, que no se quieran enterar.
No voy a entrar en el tema de las apariciones, visiones y profecías, pero a quien interese el tema le recomendaría encarecidamente una de las mejores obras: Carlos María Staehlin. Apariciones: ensayo crítico. Madrid, 1954.
A finales de los 70 hablé con el jesuita y autor del libro y recuerdo que le animé a que reeditase la obra, me dijo que el tema lo había dejado hacía tiempo y que le resultaría complicado retomarlo, ya que su actual labor se centraba en el arte y la fotografía en el cine.
Por mí parte lo único que me interesa es que la Guerra Civil española fue anunciada en el año 1933, como “el año del comienzo de los castigos”. No me interesa si todo ello fue debido a una prodigiosa imaginación de unos niños; o si fue una alucinación colectiva; o si se aparecía la Virgen o san Cucufate: me interesa un dato del mensaje y no todo el mensaje ni su mensajero.
Sólo seis puntos:
1. El libro en cuestión es: Amado de Cristo Burguera y Serrano. O. F. M. Los Hechos de Ezquioga ante la razón y la fe. Valladolid (junio) 1934.
2. En el pueblo vizcaíno de Ezquioga, la aparición fue vista por los hermanos Antonia Bereciartua de 11 años y Andrés de 7, al “crepúsculo vespertino, del 30 de junio de 1931” (p. 31); pero parece ser que “nueve días antes vió en Aguerrezabal, Ignacio Galdos, terrateniente y concejal de Ezquioga, quien habiendo contado su visión al ecónomo y a otras personas, le burlaron. Por esto él enmudeció” (p. 31 llamada 1).
3. Los videntes fueron en total “alrededor de 152 los llamados a estas santas comunicaciones” (p. 483).
4. Entre esos videntes estaba Benita Aguirre de 9 años, que el 11 de julio de 1931 vio “a una Señora, era guapísima y llevaba en una mano un pañuelo y en otra una espada, (...) vi que daba vuelta un poco al pañuelo, en una de cuyas puntas se leía con letras bordadas, color lila: Paz en la tierra” (p. 486).
“Algunos conocidos en tono de burla, decían: “A Benita no se la puede llevar a ninguna parte, porque se marearía y en todas partes verá a la Virgen” (p. 486).
Cuenta Benita que días después, el 29 de julio, “me pidieron interrogase a la Visión cómo quería que se la llamara”, y la Visión dijo a Benita un nombre. Benita se va a casa acompañada de su madre y allí la dice: “me he llevado una gran desilusión, pues creí que en Ezquioga se me aparecía la Virgen, y resulta que es “Mater dolorosa” (p. 487).
21 de enero de 1933: “La Santísima Virgen “me ha dicho que ha llegado ya el año del comienzo de los castigos” (p. 491).
/Todavía faltaban unos meses hasta el 9 de noviembre, cuando el líder socialista Francisco Largo Caballero afirmó públicamente: “Estamos en plena guerra civil. No nos ceguemos. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar”.
Más tiempo aún faltaba para el 20 de diciembre, cuando el portavoz socialista Indalencio Prieto Tuero, declara ante el Congreso de los Diputados; “Decimos, Sr. Lerroux y Sres. Diputados, desde aquí, al país entero, que públicamente contrae el partido socialista el compromiso de desencadenar, en ese caso, la revolución”/.
Benita afirma que la Virgen la dice el 7 de septiembre de 1933: “Esta República impía, que reposa en España, cuya aparición ha sido señal de los castigos venideros, pronto será totalmente arruinada; más aún vendrán peores tiempos. Los comunistas se apoderarán de España y sacarán fuera de ella a los buenos; y, mientras los buenos estéis fuera, castigaré cruelmente a toda España, sin temor a nada. Los buenos tendréis que huir a los desiertos; mas os declaro que no sufriréis hambre, pues Yo os alimentaré: Allí, en el desierto, conoceréis al que después tiene que reinar (o sea, el Gran Monarca). Después que paséis tres años y medio en el desierto podréis venir otra vez a España, pues habrán pasado, para entonces, los castigos. Y es en este tiempo que vendrá el reinado del Sagrado Corazón de Jesús, pero este reinado será interior” (p. 513).
A este respecto sólo dos precisiones. En primer lugar no quiero hacer de exegeta, pero en el lenguaje simbólico cristiano, “el desierto”, es el no tener nada y ponerlo todo única y exclusivamente en manos de Dios, y es también el vacío espiritual que se entrega confiadamente para que Dios lo llene. Y segunda, que es de agradecer al autor del libro y director –en el más amplio sentido- espiritual de muchos de los videntes, la sinceridad que ha tenido en esta ocasión al poner entre paréntesis lo del “Gran Monarca”.
/Es importante el recordar que ese anuncio tiene fecha de 7 de septiembre de 1933, y que es al final del año cuando los líderes socialista lanzan claras y firmes amenazas con la revolución, o lo que es los mismo con la Guerra Civil, y que sería en febrero del siguiente año cuando los socialistas forman el Comité Nacional Revolucionario y Largo Caballero tiene ya elaboradas las Instrucciones para la Guerra Civil: “En esta acción nos lo jugamos todo y debemos hallarnos dispuestos a vencer o morir. Nadie espere triunfar en un día en un movimiento que tiene todos los caracteres de una guerra civil”.
Todo esto no es conocido hasta el año 1985, porque las pruebas de la preparación y lanzamiento de la Guerra Civil estaban en las secretas Instrucciones del Comité Nacional Revolucionario elaboradas en febrero de 1934, Instrucciones que iban incluidas en los 1.541 folios mecanografiados y firmados por Francisco Largo Caballero, folios que fueron donados a la Fundación Pablo Iglesias por los hijos del segundo matrimonio de Largo Caballero en el año 1976, y esto es lo importante, que hasta octubre del año 1985 no se hacen públicas: Francisco Largo Caballero. Escritos de la República. Notas históricas de la guerra en España (1917-1940). Madrid, 1985/.
5. Otro de los videntes era Cruz Lete, un joven de 18 años natural del guipuzcoano Isasondo y estudiante de cuarto curso de magisterio: “El 29 de Octubre de 1931 era la cuarta vez que venía yo a Ezquioga. Se rezaba el cuarto misterio del cuarto Rosario. Yo estaba hablando con uno y mirando al suelo, cuando vi dos pies y caí, miré y vi a la Virgen” (p. 614). A continuación hace una detalladísima descripción de la visión (p. 616), y más adelante dice que la Virgen: “Primero, “me mandó rezar en vascuence, y, después, en castellano”. Y habiéndole preguntado yo por qué tenía que rezar en castellano, “me dijo que había muchos que no entendían el vascuence, y que, entendiendo las palabras, se rezaba con más devoción” (p. 617).
A este joven, según él, la Virgen le pidió que ingresara en la Orden de San Juan de Dios (p. 617), cosa que hizo, y también le “reveló que moriría de penosa enfermedad” (p. 615).
Cuenta el autor del libro: “El 2 de Noviembre de 1933 murió, como un santo, cantando el “Alma de Cristo, santifícame”, según refieren los que le asistieron en los últimos momentos” (p. 615).
6. Enlazando con lo dicho anteriormente sobre el hablar en vascuence o en español, el autor del libro hace el siguiente descriptivo e interesante relato: “Desde el principio de las Apariciones, numerosos grupos de nacionalistas vascos, entre los que menudeaban sacerdotes –porque sabido es que este partido está alentado por gran parte del Clero-, concurrían con sus banderitas y pañuelos propios al lugar de las Apariciones, con la pretensión –así lo decían éllos- de que “la Santísima Virgen aparecía para salvar a Euzkadi”; y en este sentido rezaban y cantaban. Claro está que, sin pretenderlo, daban lugar, y lo dieron, a que se hablase en Cortes contra Ezquioga, y que el Gobierno tomase, en parte, las medidas que tomó, porque los que no ignoramos las pretensiones del nacionalismo vasco, como todo nacionalismo separatista, creemos que dió, en lo de Ezquioga, un paso en falso y se comprometía, comprometiendo, de paso, la Obra de salvación mariana que él ocultaba. Si se hubiera limitado al rezo y al canto, sin acompañamiento de insignias ni demostraciones de ninguna clase ¿quién sabe hasta dónde hubiesen podido llegar las manifestaciones y efectos de ardiente fe que hubiesen seguido presenciándose en Ezquioga?.
El hecho es que, cierto día, en que determinado vidente fué avisado por Nuestra Señora para que publicase que la Santísima Virgen aparece no solamente para salvar a Euzkadi, sino también a España y al mundo entero; y el vidente publicó tal misiva, entonces cambió la decoración: Los nacionalistas concurrentes a Ezquioga enmudecieron, plegaron sus banderitas y desfilaron, no volviendo más por allí como tales nacionalistas.
¿Qué era esto? ¿Qué se pretendía con esto? Hasta aquí los nacionalistas vascos apoyaron a Ezquioga. Después de este Hecho, no solamente no apoyan, sino que muchos, sobre todo, de sus encauzadores, han hablado y hablan bastante mal de las Apariciones y de sus videntes y simpatizantes” (p. 262).
Como conclusión he de decir que siempre he querido contar y escribir la verdad y también que otros me la cuenten y me la escriban, incluso arriesgando que me cuenten y me escriban cuentos que son verdades y verdades que son cuentos; pero al fin y al cabo, estas verdades de las que estamos tratando no son más que verdades de andar por casa, que no es poco, teniendo en cuenta que vivimos en un mundo donde dominan e imperan las mentiras y las medias verdades.
Ángel Manuel González Fernández, 2 de junio del 2007.
domingo 28 de septiembre de 2008
DOCE CLAVES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA 1934-1939
1ª. El ex consejero del general y dictador Miguel Primo de Rivera Orbaneja, ex ministro de la República y líder socialista Francisco Largo Caballero, el 13 de noviembre de 1933 afirmó:
“El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien; yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado a la democracia burguesa e iremos a la conquista revolucionaria del Poder”. El socialista Gabriel Mario de Coca. Anti-Caballero. Crítica marxista de la bolchevización del Partido Socialista (1930-1936). Madrid, 1936, p. 121. /El chantaje de la izquierda. Las falsedades de la Guerra Civil española. Madrid, 2004, p. 13/.
2ª. En abril de 1933, el gobierno republicano de izquierdas perdía las elecciones municipales parciales. En septiembre perdían las elecciones al Tribunal de Garantías Constitucionales, y los ministros socialistas salen del Gobierno. En noviembre se celebran elecciones generales y la izquierda es nuevamente derrotada. /p. 13/.
Indalencio Prieto Tuero, ex ministro de la República y portavoz socialista, declara en el Parlamento el 20 de diciembre de 1933:
“Decimos, Sr. Lerroux y Sres. Diputados, desde aquí, al país entero, que públicamente contrae el partido socialista el compromiso de desencadenar, en ese caso, la revolución”. Diario de Sesiones de Cortes. Congreso de los Diputados, 20 de diciembre de 1933, p. 25. /p. 14/.
3ª. Febrero de 1934. Instrucciones del Comité Nacional Revolucionario elaboradas por Francisco Largo Caballero:
“En esta acción nos lo jugamos todo y debemos hallarnos dispuestos a vencer o morir.
Nadie espere triunfar en un día en un movimiento que tiene todos los caracteres de una guerra civil”. Escritos de la República. Notas históricas de la guerra en España (1917-1940). Madrid, 1985, pp. 95 y 98. /p. 22/.
4ª. El Socialista (Órgano de la Ejecutiva del Partido Socialista), 21 de abril de 1934, portada:
“Discurso de Largo Caballero a los jóvenes socialistas.
“Yo no tengo escrúpulos de decir ante vosotros que hay que organizar nuestro ejército (...) vamos a la conquista del Poder como sea.
¡Camaradas! Organizad la lucha final. La batalla será cruel y larga”. /p. 18/.
5ª. El 4 de octubre de 1934 los socialistas lanzan la Guerra Civil, y dos días después el Gobierno de la República proclama el estado de guerra. /pp. 22 a 25, 102 y 103/.
El intelectual y liberal doctor Gregorio Marañón Posadillo, el 16 de abril de 1939 desde su exilio escribía en el cubano Diario de la Marina:
“Los políticos que eran liberales cuando empezó nuestra revolución actual –en Asturias, en 1934; y no en Marruecos, en 1936-“. /p. 22/
6ª. El 23 de julio de 1936, el secretario general de la Internacional Comunista, Georgi Dimitrov, remite un documento secreto al Partido Comunista de España dictando la táctica a seguir:
“En la presente etapa no deberíamos asumir la tarea de crear soviets y de tratar de establecer una dictadura del proletariado en España. Eso sería un error fatal. Así pues, debemos decir: actuar bajo la apariencia de defender la República”. Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov. España traicionada. Stalin y la guerra civil. Barcelona, 2002, p. 45. /p. 89/.
7ª. Claridad (Órgano de los socialistas partidarios de Francisco Largo Caballero), 24 de julio de 1936, p. 3:
“La guerra civil es esto. Es una guerra a muerte. Las blanduras, los enternecimientos y las consideraciones secundarias se pagan muy caro. Un bombardeo sin contemplaciones es, en ocasiones, la garantía de que no tendrá que destruirse un pueblo entero”. /p. 38/.
8ª. Mundo Obrero (Órgano Central del Partido Comunista), 10 de agosto de 1936, portada:
“LA CONSIGNA ES: EXTERMINIO”.
24 de agosto de 1936, portada:
“¡FIRMES, HASTA EXTERMINARLOS!”. /p. 39/.
9ª. Francisco Largo Caballero máximo dirigente del Frente Popular recibe una carta de Moscú que contiene “cuatro consejos de amigos”, el tercero de los consejos es muy significativo. La carta estaba escrita en francés -el New York Times la publicó en inglés el 4 de junio de 1939-, y así lo cuenta el coronel o general republicano, el hermano Segismundo Casado López:
“A principios de octubre de 1936 era yo Jefe de Operaciones del Estado Mayor del Ejército republicano. Por esos días se presentaron en el Ministerio de la Guerra varios generales y jefes soviéticos que se decían “Consejeros amigos”. Estos militares los envió la Unión Soviética a requerimiento reiterado del Gobierno español, según se acredita en la carta que sigue, que copiamos por su extraordinaria importancia.
Dice así: CONFIDENCIAL
“Al Camarada Largo Caballero.
Valencia.
Querido Camarada:
(...) hemos accedido a vuestras demandas reiteradas (...) a enviar un número de camaradas militares (...).
He aquí cuatro consejos de amigos que sometemos a vuestra consideración:
3. No es necesario apartarse de los partidos republicanos, sino al contrario, es preciso atraerlos y aproximarse al Gobierno. Es sobre todo necesario asegurar al Gobierno el apoyo de Azaña y de su grupo, ayudándoles a salvar sus dificultades. Es necesario evitar que los enemigos de España, la consideren una República comunista.
Salud Fraternal.
Firma: K. Voroshilov, N. Molotov, J. Stalin. Moscú, 21 de diciembre de 1936”. Así cayó Madrid. Madrid, 1968, pp. 73 a 76. /pp. 31 y 32/.
10ª. Aunque recogí en el libro algunos testimonios del liberal y antifranquista Salvador de Madariaga Rojo, no cité esta afirmación porque recogí otros testimonios y hechos más concretos dentro de los apartados que titulé: “Al precio de fracturar España” y “Al precio de una guerra civil dentro de la Guerra Civil”. Esto es lo que afirmaba el ex embajador y ex ministro republicano:
“Desde aquel momento, la Guerra Civil degeneró en un duelo desigual entre un ejército bien en mano de su jefe con un Estado regido por una disciplina militar, frente a una turba de tribus malavenidas, la U.G.T., la C.N.T., la F.A.I., el P.O.U.M., el P.S.U.C., el Partido Comunista, el Partido Socialista partido por gala en dos, la Generalitat, Euskadi y otros que olvido, cada uno tirando por su lado. Esta multitud de multitudes no podía aspirar ni de lejos al nombre de alianza, porque vivía en guerra civil endémica. Y no se crea nadie que estas palabras “guerra civil” vengan aquí como metáfora. Trátase por el contrario de una descripción exacta de la realidad, con sus batallas, planes de campaña, bajas y victorias y derrotas. (...) al punto de que en la lucha solía caer tal o cual cabecilla de una u otra de estas sectas; otras de ellas, como la de los Catalanes a los Vascos aspiraban a separarse de los Castellanos, soñando con el Estado lo más integral posible, en pleno olvido de la creación superior –aquella España todavía no plenamente realizada, de que ya casi ni se hablaba y que yacía desangrada e inerme entre unos y otros”. España. Ensayo de Historia Contemporánea. México-Buenos Aires, 1955, pp. 689 y 690.
11ª. A primeros de marzo de 1937, Georgi Dimitrov recibe un largo informe de uno de sus confidentes en el Frente Popular, y con fecha 23 de ese mes remite el informe alto secreto al comisario soviético para la Defensa, el mariscal Kliment Voroshílov, y entre muchos e interesantes datos, en un párrafo dice lo siguiente:
“En la retaguardia existe un gobierno oficial permanente o, con mayor veracidad, tres gobiernos oficiales: Valencia, Cataluña y el País Vasco. En torno a esos tres gobiernos hay otros, más grandes o más chicos, más o menos autónomos, que demuestran su poder. Todo eso se debe a la debilidad gubernamental (...)”. España traicionada, p. 208. /p. 49/.
12ª. Cuando hacía tres días que los dirigentes del Frente Popular habían huido por segunda vez en un mes a seguro territorio francés, y esta vez para no volver –Indalencio Prieto Tuero hacía ya 100 días que había huido y Francisco Largo Caballero 40-, y Madrid era testigo de la carnicería de la última batalla de la guerra civil en la Guerra Civil, entre prosoviéticos socialistas y comunistas contra anarquistas y algunos republicanos y socialistas, el 9 de marzo de 1939 Mundo Obrero afirmaba en su portada:
“El Gobierno de la República, que preside el doctor Negrín, está hoy en su puesto, como lo estuvo en los días críticos de Cataluña. Falta a la verdad quien diga lo contrario”. /p. 127/.
Ángel Manuel González Fernández, junio de 2008.
(Nos ha llegado para su publicación este articulo de la persona que suscribe)
martes 19 de agosto de 2008
EN MEMÒRIA DELS NOSTRES MÀRTIRS
EN MEMÒRIA DELS NOSTRES MÀRTIRS
Ara que està tan de moda la mal anomenada Llei de Recuperació de la Memòria Històrica, fruit d'una ment hipòcrita, rancorosa i revengista, caldrà fer un esforç per a desenterrar el que ja crèiem oblidat quan al final de la dècada dels 70 els "progres-regres de disseny" ens van convèncer de que oblidéssim els odis generats durant la Croada d'Alliberament 36-39 i tractéssim de viure plegats en el futur sense discòrdies. Tant ens van matxucar amb els seus cants de sirena i cantinel·les, que el propi sistema governant des de 1939 es va fer l'harakiri polític donant via lliure als partits polítics de nefast record com si l'amarga experiència de tres anys de lluita armada no haguessin servit per res.
I per a contribuir a desenterrar aquests records que ara se'ns neguen als familiars de màrtirs del terror marxista a fi de contrarestar la feina de l'esquerra més rencorosa, mal perdedora i mentidera que no oblidarà mai la seva derrota militar del 39 per molt que tergiversi la història, és pel que vaig decidir escriure aquestes línies a petició d'amics i gent que, com jo, no està d'acord amb aquest gran engany col·lectiu que ens volen endossar.
Ja que els fets cronólogics no els vaig poder viure, em limitaré a explicar l'escoltat en contadísimes ocasions per familiars meus que sí van tenir el trist privilegi i l'horror de ser testimonis directes d'aquella barbarie. I prendré, com a referent històric, un exemplar del setmanari local ¡ARRIBA ESPAÑA! nascut a les acaballes de la Croada, commemorant en l'Any de la Victòria, el tercer aniversari de la tràgica mort d'onze olotins vilment assassinats pels roigs en el camp del Triai, a Olot (Gerona), el dia 31 d'octubre de 1936, entre els quals es trobaven el meu avi, en Joan Plana i Moreu, i el seu germà Josep Mª.
El meu avi, empresari a l'època de l'industria tèxtil, tenia 42 anys en iniciarse la revolució marxista al juliol de 1936. Casat amb l'Adela Rodón i Pesant, d'acomodada família barcelonina, vivien a Olot pel fet de tenir allí el centre fabril. Tenien 3 fills: en Lluís, que seria el meu pare, l'Enric i l'Adelita, nascuts tots en aquesta ciutat garrotxina. A l'iniciar-se l'Alçament del 18 de Juliol del mateix any, van romandre a Olot ja que, van creure, res no havien de témer, amb l'esperança que en pocs dies la situació s'hauria normalitzat per a bé, convençuts, però, que si l'Alçament militar del general Franco fracassava, la vida quotidiana es veuria greument alterada i danyada.
Com a bons revolucionaris enlluernats per la Rússia soviètica, en la sessió del dia 23 d'octubre de 1936 i a proposta del Dpt. d'Economía, el Consell municipal acordava l'intervenció i el "control" obrer en les fàbriques de gèneres de punt, i tot seguit confirmava la detenció per vuit dies dels industrials que més tard caurien assassinats al camp del Triai. El meu avi Joan i el seu germà Josep Mª., serien unes d'aquestes víctimes propiciatòries. Com a bons empresaris, fidels als seus principis van tractar d'explicar l'inútil de dites mesures, el que va ser interpretat com a negativa al "col·laboracionisme". Per això, a més de per ser catòlics i de dretes, entre els dies 24, 25 i 26, ambdós germans Plana Moreu, juntament amb altres olotins de bé afectats per la mateixa ordre de l'organisme municipal d'Hisenda, van ser detinguts als seus respectius domicilis i internats a la "presó del partit" d'Olot.
El dia 6 havien deixat crivellat a bales, al "Pla de l'Hostal dels Ossos", al jove sacerdot de Santa Pau, Rnd. Joan Ollé Molas; el dia 16 a Argelaguer, al propietari D. Josep Cunill Vilaró; el dia 29 a la carretera de Vianya, prop de Clocalou, al comerciant de S. Joan les Fonts, en Miquel Coderch Coca, i el dia 30, a les proximitats de la Moixina, al Rnd. Joan Simón Molas. Durant aquests dies de pèrdua de llibertat, de por, incertesa, angoixa i desemparança, a més dels trists auguris que imagino hagueren de pressentir, el meu avi i el seu germà van patir fam, fred, maltractaments i dificultats per a contactar amb les seves famílies.
Fins que va arribar el fátídic dia 30 en que, "els feixistes van a desembarcar en Roses", es va dir arran d'un bombardeig del Creuer Canàries. Cal "liquidar", doncs, a quants estiguin en la presó. Eren onze els que es tenien preparats per al sacrifici, ja que hores abans havien estat posats en llibertat dos d'ells, els Srs. Falguera i Serrat. La ciutat apareixia a les fosques i embolicada en una nit de misteri i terror.
En la matinada del dia 31 d'octubre de 1936, sense judici previ ni possibilitat de defensa jurídica de cap classe, els onze presos emmanillats amb filferros caminaven vigilats com si de perillosos delinqüents es tractessin, cap al camp del Triai, lloc escollit per al suplici. Allà, sense oportunitat d'acomiadar-se dels seus familiars -aquests no havien estat avisats de l'imminent crim-, sols i desesperats pensant en què seria dels seus, però valents, van encomanar les seves ànimes a Déu i van caure sota la descàrrega de fuselleria de la Bèstia roja al crit de ¡"Visca Crist Rei!".
El succés va ser tan greu que al cap d'unes hores, al despertar la ciutat, la notícia es va propagar embolicada amb un mantell d'horror, espant, terror, indignació i ràbia. Els milicians comunistes-anarquistes d'Olot, perpetrant covards assassinats de gent innocent i indefensa en la tranquil·la i segura rereguarda en lloc d'estar lluitant al front com a homes, van celebrar aquesta "victòria" com si d'un fet bèl·lic es tractés, enorgullint-se de tanta salvatjada amb el convenciment que la seva "autoritat s'havia afermat" davant altres potencials "sediciosos" opositors als seus "brillants" decrets.
És de suposar la reacció de desolació, estupor, impotència i ràbia de la meva àvia Adela i de la seva cunyada, l'Emilia Torras, esposa d'en Josep Mª., davant l'atroç assassinat dels seus respectius marits, i la dels familiars de la resta de màrtirs, entre ells dos religiosos. Els cossos de les desgraciades víctimes de la matança van ser enterrats en una fossa comuna en el cementiri d'Olot fins a l'alliberació de la ciutat amb l'arribada de les tropes nacionals.
Però la història no s'acaba aquí. Al següent any, 1937, el meu pare va rebre l'ordre d'incorporació a files a l'Exèrcit Roig (en aquells dies eufemísticament anomenat "Exèrcit Popular"), el que significava lluitar en el bàndol dels qui un any abans havien assassinat al seu pare, l'últim que li faltaba per suportar. Per tant, decidit a no passar per aquest tràngol, creuá clandestinament la frontera amb França arriscant la vida, igual que molts altres ho van fer per aquelles mateixes dates. Ja al país gal i traslladat a la zona nacional, es va allistar tan punt va poguer a l'exèrcit del general Franco per entrar, dos anys més tard, victoriós i triomfant a la seva ciutat natal com a cap local de Falange Española Tradicionalista y de las JONS.
Les dues vídues, l'Adela i l'Emilia, a pesar dels amargs records que les acompanyarien la resta de les seves existències, van refer amb prou feines les vides trencades i esquinçades pel dolor de la pèrdua dels seus marits de manera tan violenta, canallesca, covarda i vil.
Fets com els aquí narrats no poden ser mai oblidats ni perdonats pels descendents dels mártirs, per molt cristians que ens considerem, i menys quan avui veiem els esforços dels hereus d'aquelles hordes d'assassins per desenterrar uns records que, si més no, la vergonya pel succeït els hauria d'impedir tan sols de parlar-ne mai més. Però novament, i m'agradaría equivocar-me, aquest poble espanyol tan oblidadís, fins al punt que avui al jovent li costa creure aquestes barbaritats i atrocitats, està condemnat a repetir la seva història per desmemoriat i desagraït cap a qui el va lliurar del jou esclavitzant del comunisme soviètic més radical, ferotge, anticlerical i pervers.
Daniel Plana Farjas
Olot, 8.08.08
EN MEMORIA DE NUESTROS MARTIRES
Ahora que está tan de moda la mal llamada 'Ley de Recuperación de la Memoria Histórica', fruto de una mente hipócrita, rencorosa y revanchista, convendrá hacer un esfuerzo para desenterrar lo que ya creíamos olvidado cuando al final de la década de los 70 los "progres-regres" de diseño nos convencieron de que olvidáramos los odios generados durante la Cruzada de Liberación 36-39 y tratásemos de vivir juntos en el futuro sin discordias. Tanto nos machacaron con sus cantos de sirena y cantinelas, que el propio sistema gobernante desde 1939 se hizo el harakiri político dando vía libre a los partidos políticos de nefasto recuerdo como si la amarga experiencia de tres años de lucha armada no hubieran servido para nada.
Y para contribuir a desenterrar estos recuerdos que ahora se nos niegan a los familiares de mártires del terror marxista a fin de contrarrestar el trabajo de la izquierda más rencorosa, mal perdedora y embustera que no olvidará nunca su derrota militar del 39 por mucho que tergiverse la historia, es por lo que decidí escribir estas líneas a petición de amigos y gente que, como yo, no está de acuerdo con este gran engaño colectivo que ahora nos quieren endosar.
Ya que los hechos cronólogicos no los pude vivir, me limitaré a relatar lo oído en contadísimas ocasiones por familiares míos que sí tuvieron el triste privilegio y el horror de ser testimonios directos de aquella barbarie. Y tomaré como referente histórico, un ejemplar del semanario local ¡ARRIBA ESPAÑA! nacido en las postrimerías de la Cruzada, conmemorando en el Año de la Victoria, el tercer aniversario de la trágica muerte de once olotenses vilmente asesinados por los rojos en el campo del Triay, en Olot, el dia 31 de octubre de 1936, entre los cuales se encontraban mi abuelo, Juan Plana Moreu, y su hermano José Mª.
Mi abuelo, empresario textil en la época, tenía 42 años al iniciarse la revolución marxista en julio de 1936. Casado con Dña. Adela Rodón Pesant, de conocida familia barcelonesa, vivía en Olot por el hecho de tener allí el centro fabril. Tenían 3 hijos: Luís, quien sería mi padre, Enrique y Adelita, nacidos todos en esta ciudad de la Garrocha gerundense. Al inicio del Alzamiento del 18 de Julio de ese mismo año, permanecieron en Olot ya que, creyeron, nada habian de temer, con la esperanza de que en pocos días la situación se habría normalizado para bien, convencidos, pero, que si el Alzamiento militar del general Franco fracasaba, la vida cotidiana se vería gravemente alterada y dañada.
Como 'buenos' revolucionarios deslumbrados por la Rusia soviética, en la sesión del día 23 de octubre de 1936 y a propuesta del Dpto. de Economía, el Consejo municipal acordaba la intervención y el 'control' obrero en las fábricas de género de punto, y seguidamente confirmaba la detención por ocho días de los industriales que más tarde caerían asesinados en el campo del Triay. Mi abuelo Juan y su hermano José Mª., serían unas de esas víctimes propiciatorias. Como buenos empresarios, fieles a sus principios trataron de explicar a aquellos ignorantes energúmenos lo inútil de dichas medidas, lo que fue interpretado como negativa al 'colaboracionismo'. Por ello, además de por ser católicos y de derechas, entre los días 24, 25 y 26, ambos hermanos Plana Moreu, juntamente con otros olotenses de bien afectados por la misma orden del organismo municipal de Hacienda, fueron detenidos en sus respectivos domicilios e internados en la 'cárcel del partido' de Olot.
El día 6 habían dejado acribillado a balazos, en el "Pla de l'Hostal dels Ossos", al joven sacerdote de Santa Pau, Rv. Juan Ollé Molas; el día 16 en Argelaguer, al propietario D. José Cunill Vilaró; el dia 29 en la carretera de Viaña, cerca de Clocalou, al comerciante de S. Juan las Fonts, Miquel Coderch Coca, y el día 30, en las proximitades de la Moixina, al Rv. Juan Simón Molas. Durante estos días de pérdida de libertad, de miedo, incertidumbre, angustia y desamparo, además de los tristes augurios que imagino hubieron de presentir, mi abuelo y su hermano padecieron hambre, frío, maltratamiento y dificultades para contactar con sus familias.
Hasta que llegó el fatídico día 30 en que, "los fascistas van a desembarcar en Rosas", se dijo a raíz de un bombardeo del Crucero Canarias frente a las costas gerundenses. Hay que "liquidar", pues, a cuantos estén en la cárcel. Eran once los que se tenían preparados para el sacrificio, ya que horas antes habían sido liberados dos de ellos, los Sres. Falguera y Serrat por ser conocidos de un miembro del Comité. La ciudad aparecía a oscuras y envuelta en una noche de misterio y terror.
En la madrugada del día 31 de octubre de 1936, sin juicio previo ni posibilidad de defensa jurídica ninguna, los once presos maniatados con alambres caminaban vigilados como vulgares y peligrosos delincuentes hacia el campo del Triay, lugar escogido para el suplicio. Allá, sin oportunidad de despedirse de sus familiares -estos no habían sido avisados del inminente crimen-, solos y desesperados pensando qué sería de los suyos, pero valientes, encomendaron sus almas a Dios y cayeron bajo la descarga de fusilería de la Bestia roja al grito de ¡"Viva Cristo Rey!".
El suceso fue tan grave que al cabo de unas horas, al despertar la ciudad, la noticia se propagó envuelta con un manto de horror, espanto, terror, indignación y rabia. Los milicianos comunistas-anarquistas de Olot, perpetrando cobardes asesinatos de gente inocente e indefensa en la tranquila y segura retaguardia en lugar de estar luchando en el frente como hombres, celebraron esta "victoria" como si de un hecho bélico se tratara, enorgulleciéndose de tanta salvajada con el convencimento que su "autoridad se había afianzado" ante otros "sediciosos" potenciales opositores a sus "brillantes" decretos.
Es de suponer la reacción de desolación, estupor, impotencia y rabia de mi abuela Adela y de su cuñada, Emilia Torras, esposa de José Mª., ante el atroz asesinato de sus respectivos esposos, y la de los familiares del resto de mártires, entre ellos dos religiosos. Los cuerpos de las desgraciadas víctimas de la matanza fueron enterrados en una fosa común en el cementerio de Olot hasta la liberación de la ciudad con la llegada de las tropas nacionales.
Pero la historia no finaliza aquí. Al año siguiente, 1937, mi padre, con 17 años, recibió la orden de incorporación a filas al Ejército Rojo (en aquellos días eufemísticamente denominado "Ejército Popular"), lo que significaba luchar en el bando de quienes un año antes habían asesinado a su padre, lo último que le faltaba por soportar. Por tanto, decidido a no pasar por este trago, cruzó clandestinamente la frontera con Francia arriesgando su vida, al igual que muchos otros lo habían hecho por aquellas mismas fechas. Ya en país galo y trasladado a zona nacional, se alistó en cuanto pudo en el ejército del general Franco para entrar, dos años más tarde, victorioso y triunfante en su ciudad natal como jefe local de Falange Española Tradicionalista y de las JONS.
Las dos viudas, Adela y Emilia, a pesar de los amargos recuerdos que las acompañarían el resto de sus existencias, rehicieron a duras penas sus vidas rotas y desgarradas por el dolor de la pérdida de sus maridos de manera tan violenta, canallesca, cobarde y vil.
Hechos como los aquí narrados no pueden ni deben ser jamás olvidados ni perdonados por los descendientes de los mártires, por muy cristianos que nos consideremos, y menos cuando hoy vemos los esfuerzos de los herederos de aquellas hordas de asesinos para desenterrar unos recuerdos que, si más no, la vergüenza por lo sucedido los habría de impedir ni tan siquiera levantar cabeza para hablar de ello nunca más. Pero nuevamente, y me gustaría equivocarme, este pueblo español tan pancista y olvidadizo, hasta el punto que hoy a la juventud le cuesta creer estas barbaridades y atrocidades, está condenado a repetir su historia por desmemoriado y desagradecido hacia quien lo libró del yugo esclavizante del comunismo soviético más radical, feroz, anticlerical y perverso.
Daniel Plana Farjas
Olot, 18.08.08
lunes 30 de junio de 2008
LOS INCONFESABLES CRÍMENES DEL FRENTE POPULAR:EL SECRETO HORNO CREMATORIO DE ALEXANDER ORLOV
EL SECRETO HORNO CREMATORIO DE ALEXANDER ORLOV
En el año 2004 publiqué que los crímenes de Lenin y Stalin se ocultaron detrás de los crímenes de Hitler, que fue un aventajado discípulo de los métodos de extermino comunistas.
Lev o Leiba Lazarevich Feldbin más conocido como Alexander Orlov fue enviado por Moscú a España como jefe del NKVD; es decir, la policía secreta soviética. Tres meses después de la muerte de Stalin, Orlov publicó un libro titulado: The Secret History of Stalin’s Crimes. Nueva York, 1953 (en español, Barcelona, 1955). En el libro afirmaba que recibiendo órdenes de Moscú había llegado a España en septiembre de 1936 y que había permanecido hasta julio de 1938, fecha de su defección y posterior asilo en los Estados Unidos. El libro era una denuncia de los crímenes cometidos por Stalin; pero de los crímenes que él cometió en España guardó silencio: guardó silencio en el libro, en todos sus escritos y a lo largo de su vida.
Vasili Nikitich Mitrokhin era coronel del KGB –antes NKVD- y supervisor del archivo entre los años 1972 a 1984. Fue tal la impresión que le causó la maldad contenida en algunos informes secretos, que decidió de forma clandestina tomar y guardar notas y copias de esos informes. De entre las miles de notas que tomó en una reseñaba lo siguiente:
Resulta que en el año 1937 en España, Orlov disponía de su propio horno crematorio para deshacerse de los cadáveres de sus víctimas, y que dicho horno estaba supervisado por el coronel del NKVD, Stanislav Vaupshasov. En ese secreto horno crematorio trabajaba un salmantino nacido en 1910 llamado José Castelo Pacheco, militante del Partido Comunista y hombre de la máxima confianza de Orlov, como así lo demostraría con su silencio a lo largo de toda su vida; pero preocupado José por el futuro económico de los suyos, había dado instrucciones en caso de que él faltase. Tras su fallecimiento, una parienta suya -probablemente la mujer con la que convivió-, se dirigió por carta al Gobierno soviético en el año 1982 solicitando una pensión, por los especiales servicios que José había prestado al NKVD durante la Guerra Civil española.
Y así quedó reflejado en la obra de la que Mitrokhin es coautor con Christopher Andrew: The Sword and the Shield: The Mitrokhin Archive and the Secret History of the KGB. Nueva York, 1998. Stanley G. Payne citaba la obra de Andrew y Mitrokhin en su libro: Unión Soviética, comunismo y revolución en España (1931-1939). Barcelona, 2003. De esta forma y por primera vez en español, salía a la luz el hasta entonces secreto horno crematorio de Alexander Orlov, y que yo lo recogí en el libro escrito en enero de 2004 y publicado en noviembre de ese año: El chantaje de la izquierda. Las falsedades de la Guerra Civil española.
Andreu o Andrés Nin Pérez, hermano Pestalozzi desde el 14 de febrero de 1915 -según investigación de María Dolores Gómez Molleda: La Masonería en la crisis española del siglo XX. Madrid, 1986, p. 48 llamada 55-, y uno de los líderes del Partido Obrero de Unificación Marxista y ex consejero de la Generalidad de Cataluña, fue detenido en Barcelona el 16 de junio de 1937 y trasladado a Madrid por orden de Orlov, y en Madrid fue torturado y ejecutado días después. Su cadáver no se ha encontrado, y lo mismo ha sucedido con el de otras personas que Alexandre Orlov había ordenado eliminar.
De sus escritos se desprende que Alexander Orlov era un experto en la mentira y en la falsedad, capaz de no dejar huellas o de borrarlas con pistas falsas, por eso jamás reveló que hubiese cometido asesinatos y menos aún que tuviese su propio horno crematorio. Y no sólo eso, sino que fue lo suficientemente astuto como para escapar de la mortal trampa que le había tendido Stalin, y una vez en su seguro asilo, le envió una larga carta amenazando con revelar documentos comprometedores, y qué doble juego se traería entre manos Orlov, que ni Stalin, ni el NKVD ni después el KGB, jamás se atrevieron a tocarle un pelo, ni a él ni a su familia.
Tampoco hace confesión alguna en su libro de memorias -editado en Moscú en 1971- Stanislav Vaupshasov: un gran héroe según Moscú, un avieso y psicópata según algunos historiadores.
José Castelo Pacheco no hizo pública confesión de sus labores en el horno crematorio, y su misteriosa confidente también guardó silencio.
Aunque hay poderosos en este mundo interesados en ocultar los crímenes, las mentiras y las miserias del comunismo, mal que les pese: las checas, los gulags y los hornos crematorios, no fueron inventos de los criminales nazis.
En el 2004 ya dejé escrito, que la superioridad ética y moral de la ideología totalitaria comunista está cimentada y acreditada sobre los millones de cadáveres de sus víctimas, y esa es la única lección que puede dar a la Humanidad, la de ser la mayor portadora del terror, del genocidio, la opresión y la muerte, y todo en nombre del pueblo, de la igualdad, de la libertad y del progreso.
Y por intentar implantar en España esa ideología totalitaria, miles de españoles y de extranjeros -algunos engañados y otros convencidos- lucharon y murieron. Y esa fue la realidad, aunque la mentira y la cínica e interesada desmemoria intente obligarnos, por real decreto ley o incluso constitucionalmente, a que creamos en una falsificada historia.
Ángel Manuel González Fernández, junio de 2008.
(Nos ha llegado para su publicación este articulo de la persona que suscribe)
lunes 21 de abril de 2008
PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA 1934 -1939: MÁRTIRES SEGLARES BEATIFICADOS
PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN
MÁRTIRES SEGLARES BEATIFICADOS
José Antonio Ullate Fabo afirma: “Quienes no entienden que
Y como la verdad no debe ocultarse ni siquiera un poco porque sino ya no sería verdad, he elaborado una lista con los nombres y apellidos, fechas y lugares, de los clérigos fusilados en la zona nacional, y hasta ahora son en total 22.
Sin intentar justificar estos asesinatos: trece sacerdotes vascos -uno era carmelita descalzo- y un sacerdote claretiano navarro fueron fusilados por ser secesionistas; siete sacerdotes fusilados por ser de izquierdas -uno pertenecía a un Comité de Guerra local y otro era teniente-; y por último y con reservas, el sacerdote franciscano vecino de
En cuanto al sacerdote de un solo apellido que uno dice, que fue mutilado y fusilado por unos legionarios, y el sacerdote sin nombre ni apellidos que otro dice, que fue fusilado junto con su hijo, no son más que mentiras literarias.
Si bien es cierto que no existen cifras definitivas –excepto de los obispos: 12 - de los seglares, seminaristas y novicios, sacerdotes, religiosas y religiosos asesinados desde octubre de 1934 hasta abril de 1939, desde los totales de los martirologios diocesanos de los años 40 hasta la última investigación del año 2006, la suma total se acerca a los 10.000 martirizados: unos 7.000 -6.979 ó 6.980 por ahora- consagrados, incluyendo seminaristas y novicios y aproximadamente unos 3.000 seglares.
Antonio Montero Moreno en su importantísima investigación: “La persecución religiosa en España 1936-
1º. La dificultad y la escasa atención que se había dedicado a las causas de los mártires seglares: “La estadística, forzosamente imprecisa por la misma naturaleza de los hechos, de estas personas civiles sacrificadas en razón de un motivo religioso ha sido intentada, que sepamos, en 13 diócesis españolas: Huesca, Gerona, Granada, Tortosa, Albacete, Valencia, Cuenca, Guadix, Zaragoza, Toledo, Badajoz, Vich y Córdoba”. p. 541.
2º. Como trabajo bien realizado citaba el ejemplo de la archidiócesis de Valencia: “Un buen paso en la apreciación que nos ocupa lo ha dado la archidiócesis de Valencia instruyendo un proceso especial de beatificación sobre los casos más señalados de hombres y mujeres en cuya sangrienta eliminación jugó carta decisiva su ejecutoria religiosa. Leyendo con detención las biografías de esos 18 hombres y 20 mujeres presentadas al tribunal eclesiástico, se saca como conclusión que esas cuatro docenas de hijos insignes de
3º. “Queda ciertamente mucho por hacer en la mayor parte de la diócesis afectadas por la persecución, y habría que aplicar un tratamiento aún más científico a los sectores ya estudiados”. p. 545.
* Beatificado el 1 de octubre de 1995:
1. Vicente Vilar David. Manises (Valencia) 28-6-1869. Ingeniero industrial. Casado. Comprometido con la vida parroquial y el apostolado, fundador de el Patronato Acción Social. Martirizado en Manises 14-2-1937.
* Beatificado el 4 de mayo de 1997:
2. Ceferino Giménez Malla: “El Pelé”. Fraga (Huesca) 26-8-1861. Gitano. Casado. Pertenecía a
* Beatificados el 11 de marzo de 2001:
3. Carmen García Moyon. Nantes (Francia) 13-9-1888. Hija de padre español y madre francesa, se trasladó con su familia a Torrente (Valencia). Carlista. Cooperadora parroquial y trabajadora social, puso un taller de costura para enseñar a las jóvenes a coser y a bordar. Después de un intento de violación fue quemada viva. Torrente 30-1-37.
4. y 5. Dolores y Consuelo Aguiar-Mella y Díaz. Montevideo (Uruguay) 29-3-1897 y 29-3-1898. Solteras. Sus labores. Hijas del vicecónsul del Uruguay en Madrid. Estudiaron en las Escolapias, y por auxiliar y proteger a sus antiguas profesoras fueron martirizadas. Madrid 19-9-36. “Me dijo su hermano que las muchachas fueron violadas antes o después de matarlas”, según testimonio del corresponsal norteamericano Edward Knoblaugh.
6. Francisco de Paula Castelló Aleu. Alicante 19-4-1914. Técnico químico. Soltero y con novia. Pertenecía a
7. Luis Campos Górriz. Valencia 30-6-1905. Licenciado en Filosofía y doctor en Derecho. Viudo. Secretario general de
Mártires pertenecientes a
8. Amalia Abad Casasempere. Alcoy (Alicante) 11-12-1897. Sus labores. Carlista. Viuda y madre de dos hijas. Benillup (Alicante) 26-9-36.
9. Ana María Aranda Riera. Denia (Alicante) 24-1-1888. Sus labores. Soltera. Paterna 14-10-36.
10. Florencia Caerols Martínez. Caudete (Albacete) 20-2-1890. Obrera textil. Soltera. Era carlista y presidenta del Sindicato Católico Femenino desde 1927. Rotglá Corberá 2-10-36.
11. María Climent Mateu. Játiva 13-5-1887. Sus labores. Martirizada junto con su madre. Játiva 20-8-36.
12. Társila Córdoba Belda. Sollana 8-5-1861. Sus labores. Viuda y madre de tres hijos fallecidos. Algemesí 17-10-36.
13. Francisca Cualladó Baixaulí. Valencia 3-12-1890. Modista. Soltera. La arrancaron la lengua antes de fusilarla. Benifayó 19-9-36.
14. María Teresa Ferragouid Roig. Algemesí 14-1-1853. Sus labores. Viuda. Martirizada junto con sus cuatro hijas religiosas: Josefa agustina y Felicidad, Joaquina y Vicenta capuchinas, todas beatificadas. Alcira 25-10-36.
15. Luisa María Frías Cañizares. Valencia 20-6-1896. Profesora de
16. Encarnación Gil Valls. Onteniente 27-1-1888. Maestra nacional. Soltera. Olleria 24-9-36.
17. María Jordá Botella. Alcoy (Alicante) 26-1-1905. Sus labores. Soltera. Benifallim (Alicante) 27-9-36.
18. Herminia Martínez Amigó. Puzol 31-7-1887. Sus labores. Asesinada junto con su marido. Gilet 26-9-36.
19. María Luisa Montesinos Orduña. Valencia 3-3-1901. Sus labores. Asesinada junto con su padre, sus tres hermanos y su tío. Picasent 31-1-36.
20. Josefa Moscardó Montalvá. Alcira 10-4-1880. Sus labores. Carlista. Soltera. Alcira 22-9-36.
21. María del Olvido Noguera Albelda. Carcagente 30-12-1903. Sus labores. Benifairó de Valldigna 30-11-36.
22. Crescencia Valls Espí. Onteniente 9-6-1863. Sus labores. Martirizada junto con sus tres hermanas. Onteniente 20-9-36.
23. María Purificación Vidal Pastor. Alcira. 14-9-1892. Maestra nacional. Soltera. Corbera 21-9-36.
24. María del Carmen Viel Ferrando. Sueca 27-9-1893. Sus labores. Soltera. El Saler de Valencia 4-11-36.
25. Pilar Villalonga Villalba. Valencia 22-1-1891. Sus labores. Soltera.
Burjasot 11-12-36.
26. Sofía Ximénez Ximénez. Valencia 15-10-1876. Sus labores. Viuda y madre de dos hijos. Martirizada junto con su hijo Luis, minusválido psíquico, su hijastra María Josefa del Río y su hermana Purificación Ximénez, ambas carmelitas de la caridad también beatificadas. Paterna 23-9-36. Su cuerpo está incorrupto.
27. Rafael Alonso Gutiérrez. Onteniente 14-6-1890. Administrador de Correos. Carlista. Casado y padre de seis hijos. Torturado y fusilado, muriendo horas después. Agullent 11-8-36.
28. Marino Blanes Giner. Alcoy (Alicante) 17-9-1888. Empleado de banca. Carlista. Casado y padre de nueve hijos. Alcoy 8-9-36.
29. José María Corbín Ferrer. Valencia 26-12-1914. Licenciado en Ciencias Químicas. Carlista. Soltero. Santander, barco prisión “Alonso Pérez” 27-12-36.
30. Carlos Díaz Gandía. Onteniente 25-12-1907. Cestero. Carlista. Casado y padre de una niña de ocho meses. Torturado y fusilado en Agullent 11-8-36.
31. Salvador Damián Enguix Garés. Alcira 27-9-1862. Veterinario. Carlista. Viudo y padre de seis hijos. Alcira 29-10-36.
32. Ismael Escrihuela Esteve. Tabernes de Valldigna 20-5-1902. Casado y padre de tres hijos. Picadero de Paterna 9-9-36.
33. Juan Bautista Faubel Cano. Llíria 3-1-1889. Pirotécnico. Casado y padre de tres hijos. Alcira 24-9-36.
34. José Ramón Ferragud Girbés. Algemesí 10-10-1887. Labrador. Casado y padre de ocho hijos. Fue uno de los fundadores del Sindicato Obrero Católico. Alcira 24-9-36.
35. Vicente Galbis Gironés. Onteniente 9-9-1910. Abogado. Casado y con un hijo. Benisoda 21-9-36.
36. Juan Ganga Martínez. Carcagente 25-3-1911. Oficinista. Soltero y con novia. Simat de Valldigna 13-11-36.
37. Carlos López Vidal. Gandía 15-9-1894. Sacristán. Carlista. Casado. Martirizado en
38. Pablo Meléndez Gonzalo. Valencia 7-11-1876. Abogado y periodista, director de
39. José Medes Ferrís. Algemesí 13-1-1885. Casado. Martirizado junto con sus tres hermanos: Úrsula monja cisterciense, y Ernesto y Vicente carmelitas descalzos. Alcudia de Carlet 12-11-36.
40. José Perpiñá Nácher. Sueca 22-2-1911. Telegrafista y abogado. Casado. Picadero de Paterna 29-12-36. Su cuerpo está incorrupto.
41. Arturo Ros Montalt. Vinalesa 26-10-1901. Yuntero. Casado y padre de seis hijos. Moncada 28-8-36.
42. Pascual Torres Lloret. Carcagente 23-1-1885. Constructor. Casado y con cuatro hijos. Carcagente 6-9-36.
43. Manuel Torró García. Onteniente 2-7-1902. Aparejador. Casado. Benisoda 21-9-36.
44. José María Zabal Blasco. Valencia 20-3-1898. Empleado de
* Beatificados el 28 de octubre de 2007:
45. Prudencia Canyelles Ginesta. Sant Celoni (Barcelona) 5-8-1884. Sus labores. Casada. Pertenecía a
46. Teresa Cejudo Redondo. Pozoblanco (Córdoba) 15-10-1890. Sus labores. Casada y madre de una niña, su marido arquitecto fue también asesinado. Teresa pertenecía a
47. Álvaro Santos Cejudo Moreno. Daimiel (Ciudad Real) 19-2-1880. Trabajaba de maquinista en
48. Antero Mateo García. Valdevimbre (León) 4-3-1875. Ferroviario. Casado y padre de ocho hijos, una hija era carmelita descalza y un hijo dominico. Pertenecía a
49. Bartolomé Blanco Márquez. Pozoblanco (Córdoba) 25-12-1914. Huérfano desde niño, tenía novia y era el secretario de los jóvenes de Acción Católica. Jaén 2-10-36.
50. Juan Mata Díez. Ubierna (Burgos) 11-2-1903. Heredó el espíritu religioso de sus padres y vivía como simple cooperador de los salesianos. Martirizado junto con su hermano Higinio postulante salesiano también beatificado. Madrid 1-10-36.
51. Miguel Peiró Victori. Aiguafreda (Barcelona) 7-2-1887. Trabajador textil. Casado, con un hijo estudiante dominico, José, martirizado en 1938, y un hermano dominico, Ramón, martirizado en Barcelona en 1936 y beatificado. Miguel pertenecía a la orden seglar dominicana. Barcelona 24-7-36.
El estudioso investigador Vicente Cárcel Ortí es concluyente: “Quien se escandalizara ante estos testigos sublimes del amor cristiano demostraría fariseísmo o pasión política”. La persecución religiosa en España durante la segunda República (1931-1939). Madrid, 1990. p. 349.
Referencias:
Quiénes son y de dónde vienen. 498 mártires del siglo XX en España. Madrid, 2007.
Jorge López Teulón. Mártires españoles (1934-1939). Juan Pablo II: Beatificaciones y Canonizaciones. Madrid, 2007.
Luis Pérez Domingo. Mártires carlistas del reino de Valencia 1936-1939. Madrid, 2004.
Andrés de Sales Ferri Chulio. Beato José Perpiñá Nácher, mártir: Sueca, 1911 y Picadero de Paterna 1936. Sueca , 2004.
Internet:
¿Cómo se canoniza un Santo? Conferencia Episcopal Española. Oficina para las Causas de los Santos.
Archidiócesis de Valencia. Mártires.
“José Perpiñá Nácher” en AVAN (Archidiócesis de Valencia) 20 de diciembre de 2000: El cuerpo de José Perpiñá Nácher en perfecto estado de conservación.
“Sofía Ximénez Ximénez” en archimadrid.es (Archidiócesis de Madrid) 7 de junio de 2002: El cuerpo incorrupto de Sofía Ximénez Ximénez.
Santa Sede.
Ángel Manuel González Fernández, abril de 2008.
martes 25 de marzo de 2008
Consecuencias directas para la Iglesia del intento de golpe de estado contra la República auspiciado por los socialistas
Según el Gobierno de la República: “Dirección general de Seguridad. Sección Estadística. Información y Enlace. ESTADÍSTICA del movimiento revolucionario comenzado el 5 de octubre de 1934. Madrid, 3 de enero de 1935.
Edificios destruidos o deteriorados por voladura o incendio: 58 iglesias.
Albacete 1, Alicante 4, Almería 2, Barcelona 4, Cádiz 1, Ciudad Real 2, Córdoba 1, Coruña 3, Huelva 1, Huesca 1, León 4, Lérida 2, Logroño 1, Pamplona 1, Asturias 17, Pontevedra 1, Salamanca 2, Santander 5, Tarragona 1, Valladolid 3, Zamora 1”. EN SERVICIO A LA REPÚBLICA. La revolución de octubre en España. LA REBELIÓN DEL GOBIERNO DE LA GENERALIDAD. Madrid, 1935. pp. 65 y 68.
En la obra de obligada referencia de Antonio Montero citada anteriormente, el total del genocidio religioso desde octubre de 1934 hasta abril de 1939, y “a la espera de que estudios posteriores y más aquilatados puedan variar –creemos que ligeramente- la estadística de las personas consagradas a Dios, sacrificadas en la persecución religiosa, damos hoy por hoy como más exacta esta promoción: clero secular, incluidos seminaristas, 4.184, religiosos 2.365, religiosas 283. Total 6.832”. Historia de la persecución religiosa en España 1936-1939. p. 762.
En un trabajo de Vicente Cárcel Ortí, el total del genocidio religioso sería de unos 6.964 asesinados, cifra más próxima a la realidad del hecho pero no definitiva: “Tras estos añadidos podemos concluir que las víctimas eclesiásticas se aproximan a las 7.000”. La persecución religiosa en España durante la segunda República (1931-1939). Madrid, 1990. p 242. Según una reciente investigación de Gregorio Rodríguez Fernández, el total de las religiosas asesinadas no sería de 283 sino de 296. El hábito y la cruz. Religiosas asesinadas en la Guerra Civil española. Madrid, 2006.
En definitiva, siguiendo las investigaciones de los diversos autores hasta ahora publicadas, la suma total de las víctimas religiosas sería de 6.980.
Y no sólo eso sino que todavía faltan por añadir, los incipientes trabajos de los casi 3.000 mártires laicos asesinados por mantener su fe católica.
Este trabajo nos ha sido envíado para su publicación y consta de este post y de los 7 anteriores : "El presente trabajo realizado pertenece en gran parte al libro: “El chantaje de la izquierda. Las falsedades de la Guerra Civil española”. Madrid, 2004, de Ángel Manuel Gonzalez Fernández. (Libro que se puede adquirir en la Librería Histórica. c/ Lagasca 120. Madrid)."
Apuntes sobre el PSOE en la II República española (VII)
Le defendió el jurista compañero Jiménez de Asúa; Largo Caballero se limitó a cumplir las instrucciones de su abogado defensor y salió absuelto. ¿Para qué? ¿Para marcharse a su casa a descansar? No; para continuar luchando”. Francisco Largo Caballero. Notas históricas de la guerra en España. pp. 225 y 226.